Los estudios demuestran que la cantidad de libros en casa es mucho más determinante en el éxito escolar de un niño que el lugar donde ha nacido o la situación económica de su familia. Este dato a menudo nos hace olvidar que tan importante como la cantidad es la calidad de la biblioteca infantil.

¿Qué libros debe tener una buena biblioteca infantil? Con las bibliotecas, ocurre un poco como con los armarios: cuanta más variedad contengan, más útiles y prácticos resultan. Y así como existe un fondo de armario que ayuda a sacar más partido del resto de las prendas que lo componen, existe también un «fondo de biblioteca» que ayuda a aprovechar mejor los demás libros.

Aquí van algunos ingredientes que a menudo olvidamos incluir en una biblioteca infantil, encandilados por las novedades editoriales que no nos queremos perder.

  • Diccionario

Es uno de los libros más humildes, porque no tienen a simple vista el atractivo de un libro de juegos o una enciclopedia de dinosaurios. Tampoco se utiliza, en principio, como un fin en sí mismo; es un medio para comprender mejor lo que se lee en otro libro. Sin embargo, cuando un niño descubre que puede encontrar allí el significado de cualquier palabra, acaba convirtiendo el diccionario en un libro de lectura entretenidísimo. Deja que tu hijo busque en secreto esas palabras que sospecha tienen un significado prohibido. ¡Es mucho más seguro y educativo navegar por las páginas de un diccionario que en internet!

  • Atlas

Que sí, que está todo en Google Maps, pero si a ti te pasa que te ubicas mejor con un mapa impreso, piensa que para un niño es mucho más fácil aún situarse dentro de los límites bidimensionales de un mapa que en el inconmensurable mundo de la cartografía virtual. Al igual que el diccionario, es atlas es un libro de consulta que ayuda al niño tanto a situarse mejor al leer una novela de aventuras como para prepararse para las próximas vacaciones. Afortunadamente, existe una oferta de atlas para niños de lo más variada.

  • Poesía

Un género de entre los más olvidados de la biblioteca infantil, y que sin embargo son el deleite de los más pequeños, además de una herramienta valiosísima para enriquecer su lenguaje y entrenar su memoria. La poesía es la antesala del canto, así que si te sientes incómoda cantando a tus pequeños (un consejo: intenta superar esa incomodidad y cántales desde que son bebés) puedes echar mano de las canciones de tu infancia y recitarlas. Les ayudarás a pronunciar mejor, a enriquecer su vocabulario, a ser más creativos, a expresarse mejor. ¿Qué para qué perder el tiempo con poesías cuando hay tanto que aprender? Ya lo decía Aristóteles, «en la poesía hay más verdad que en la historia».

  • Una novela de aventuras

Es cierto que hay una edad especial en la que las novelas de aventura suelen gustar más, pero antes o después todo niño tendría que darse el gustazo de quedarse despierto hasta más tarde de lo habitual porque no puede ponerse a dormir sin saber si los protagonistas descubren o no el tesoro o si el caballero consigue finalmente entregar esa carta tan importante al rey. Experimentar que uno puede olvidarse del mundo que le rodea por unas horas es una certeza que resulta muy útil a lo largo de la vida, y además la satisfacción que se siente al acabar un libro de los gordos es una excelente inyección de confianza en las propias capacidades.

  • Cómics

A diferencia de la poesía, el cómic se ha puesto de moda y existe una excelente oferta para niños. No temas incluir cómics en la biblioteca de tus hijos. Algunas personas piensan que al tener menos cantidad de texto son lecturas más fáciles y simplonas; hay cómics que lo son, claro, pero no en mayor medida que una novela de aventura o fantasía. Hay todo tipo de calidad en todo tipo de libro.

  • Libros silentes

Los libros sin texto escrito, que solo se valen de la imagen para contar una historia suelen descartarse a la hora de regalar un libro a un niño: porque creemos que deberemos contar nosotros la historia, y nos da pereza o temor, o porque se supone que son una pérdida de tiempo, que sin texto el niño no aprenderá nada. ¡Nada más lejos de la realidad! Los libros silentes –silent books en inglés- exigen una capacidad de imaginación y concentración mayor al lector, que tendrá que poner un poco más de su parte. Además, en familias con niños de edades diferentes, permiten que tanto quienes no saben leer aún puedan contar la historia con la misma soltura que los que ya saben leer. Y cada uno hará una lectura diferente. ¿Se le puede pedir más a un libro? 

  • Cuentos de hadas

¡Con la iglesia hemos topado! (Perdón.) No hay espacio para una defensa de los cuentos de hadas, en cualquiera de sus versiones (bueno, en casi todas). Han corrido ríos de tinta sobre el tema, se han analizado desde el punto de vista simbólico, histórico, social y, últimamente, «con perspectiva de género». Los que saben han escrito tanto sobre el tema -te recomiendo el post de Ana Garralón sobre la nueva censura en la literatura infantil-, así que no creo aportar nada en este sentido. Pero créeme: es más que recomendable que en casa haya cuentos de hadas.

Sin dudas, podríamos continuar esta lista, pero seguro ya te tienes apuntado alguno de estos libros para tu próxima visita a la librería. 

Si crees que este artículo puede ser interesante para alguien de tu entorno, no dejes de compartirlo. Y si necesitas consejos para crear o reorganizar la biblioteca de tu casa, contáctame y estaré encantada de ayudarte.

 

 

 

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